
“Padre, ¿cómo me acogerá Dios?... Yo lo he amado tanto, y tanto lo amo.”

El Hermano Riccardo llevó a cabo su misión como médico, religioso, asceta y apóstol, recorriendo rápidamente las etapas de su vida gracias a la gran caridad que ardía en su corazón. Abierto, comunicativo, humilde y alegre: estas eran las cualidades que definían su profesionalidad y su vida espiritual.
Aún hoy, su vida sigue siendo un modelo de espiritualidad encarnada en la caridad.
Para los enfermos, San Riccardo tenía una atención y un cuidado personales, una delicadeza y una ternura que lo hacían amable y cercano para todos. Se acercaba a los enfermos como a un lugar sagrado donde encontrarse con Jesús.